Los niños, lo mas puro de nuestro planeta  


Los niños del mundo son las criaturas inocentes que todos anhelamos proteger, cuidar, amar. Nos hacen participar de la belleza y la ternura de lo puro, de lo que todavía no ha sido mancillado por la maldad, sus ojos son limpios y sus sonrisas siempre nos hacen identificarnos con ellos, de tal manera que por unos breves instantes también nosotros nos sentimos puros, inocentes y bellos.

Alguien dijo que la belleza es la representación de la verdad y de la justicia, y este mundo nuestro que tanto gasta en la búsqueda de lo erótico, no sabe ni entiende lo que es la verdadera manifestación de la belleza, porque ésta es pura, pacífica, amable, luminosa, justa.

Los niños en África te roban el corazón y nunca dejan de sorprenderte, aún en la más absoluta miseria encuentran motivos de alegría, siempre están dispuestos para cantar y su cuerpo no puede dejar de bailar.

Pero los niños en África mueren por falta de los recursos más básicos. Por la miseria física e intelectual en la que viven sus mayores, sufriendo ellos las consecuencias. Por la escasez de medicinas, de conocimientos mínimos sanitarios de higiene. Por la muerte de sus madres tras partos mal atendidos, o por el Sida que está barriendo la población de naciones enteras. Por la falta de alimentos básicos, de ropas, de educación.

Los niños de África no necesitan copiar nuestro estilo de vida, ni nuestro excesivo consumo, Los niños en África tienen derecho a vivir con dignidad, a tener la comida necesaria para un crecimiento sano, la ropa adecuada, medicinas, asistencia médica, escolarización.

Los centros REMAR llevan más de 10 años en África y ha mandado desde España y Portugal, hombres y mujeres que comparten sus vidas y viven las dificultades propias de esos países, además ha enviado contenedores de ayuda humanitaria con ropa, alimentos, muebles, electrodomésticos, medicinas, maquinaria, vehículos y un largo etc. Remar ha tratado de equilibrar los platillos de la balanza de la justicia que tan desequilibrada se encuentra.







Remar ha dado millones de platos de comida en comedores, acogido a miles de niños en hogares, a los que alimenta, viste, educa, proporciona medicamentos y asistencia médica.
Remar tiene solo en el país de Burkina Faso acogidos mas de 750 niños, muchos huérfanos, otros encontrados en las basuras tirados, enfermos de SIDA, adolescentes de las calles.
Estos niños son recogidos, cuidados y atendidos en estos hogares de acogida brindándoles una atención integral, cubriendo la falta de las figuras de padre y/o madre para lo cual se ha establecido que el cuidado de los niños lo efectúen matrimonios o monitores responsables que puedan albergar en el seno de sus hogares a los niños que ingresan, dándoles el amor y el calor, tanto como la dirección y disciplina que necesitan en cada momento. Una vez ubicado el menor y mediante un seguimiento personalizado se intenta integrar al niño en el sistema educativo, si la edad lo permite y en los restantes programas del centro.

Este planeta en el que vivimos manifiesta de muchas maneras su belleza , pero el desequilibrio en el consumo, que es fruto del egoísmo y la indiferencia de Occidente, no contribuye a que podamos sentirnos ni justos ni hermosos, y aún los más puros de este mundo que son los niños, sufren en si mismos las consecuencias, produciendo vergüenza ante las actitudes de los humanos adultos.

La necesidad es inmensa, y hacernos solidarios con ella saca de nosotros lo que queda de la pureza del niño, y nos embellece, nos hace más justos, nos llena de una alegría pacífica, nos demuestra que podemos ser más felices con menos , que lo que somos no está en función de lo que tenemos, sino de lo que somos capaces de amar.

Contribuye con nosotros a manifestar la verdad y la justicia, porque todos somos responsables si éstas faltan.

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