Proyección de futuro  


Con los errores del presente.
Desde la colonización de África, impacto que ha tenido el humanismo cristiano ha sido insuficiente para combatir la continua necesidad de alfabetización de este continente. Aquello que debería ser considerado como el futuro de toda una sociedad, son niños forzados a tomar las armas para su pervivencia. Es la agonía diaria de un niño soldado.

A pesar del esfuerzo que muchas ONG´s han estado realizando en los últimos 50 años, muchas han desaparecido por violencia y otras por falta de recursos para abordar la necesidad que existe en este continente.
Los niños no tienen ningún derecho, excepto el de matar a su propia generación, debido a la inescrupulosidad de la clase dirigente perdida en la corrupción, y muriendo a edad temprana a causa de la ignorancia.
¿Si eso es así ahora, cómo será mañana? Vale la pena preguntarse ¿Si hay alguna esperanza para dentro de unos años?
La guerra, un flagelo social en cualquier parte del mundo, es el único presente para estos niños africanos que, desde los ocho años, son obligados a ingresar en las filas del ejercito, o de grupos para militares, o políticos armados, tras haber sido apartados de sus familias a causa de la pobreza y la inexistencia de servicios sociales básicos como los centros educativos y de salud.
La única educación que reciben es el entrenamiento con armas para matar por unas ideas que ellos mismos muchas veces no comprenden. Estos jóvenes viven traumatizados por lo que han visto o han sido obligados a cometer. Violaciones a su dignidad, ultraje a sus libertades, maltrato a sus cuerpos y violaciones sexuales continúas, son el escenario diario en que se encuentran inmersos estos niños.
Las niñas soldado, son sometidas a una brutalidad aberrante y además de ser traumatizadas por las vejaciones sufridas, tienen graves lesiones físicas o embarazos no deseados, junto al contagio del VIH u otras enfermedades de transmisión sexual.






Con estas vivencias que llevan a sus espaldas, los niños y las niñas dejan de ser inocentes para convertirse en pervertidos adultos, debido al dolor espiritual que acarrean. Están dispuestos a tomar rápidamente revancha de su pérdida, evitándose la maravillosa infancia en donde se cuenta con una inocencia que se va desapareciendo al madurar.
Los recuerdos que tienen estos niños son espantosos, un ejemplo lo encontramos en un niños soldado del ejercito de Goma: “Mataron a varios de mis amigos en el campo de batalla. Otros perdieron sus extremidades: los brazos, las piernas. Recuerdo a un compañero, un amigo mió, al que le volaron la nariz. Otro tenia un gran agujero en la cara, en el sitio de los labios y la boca.”
La muerte asola ese continente, por la guerra y las distintas enfermedades que abundan en esos territorios (malaria, sida, entre otras). Un millón de niños, la mayoría menores de cinco años, mueren cada año en África a causa de la malaria y otros muchos a consecuencia de la masacre que se da en una guerra y a la malnutrición.
Con todo es fácil que los países africanos están coordenados a ser un territorio de subdesarrollo sino cambian mucho las cosas.
Hay que mirar por el futuro de estos niños que deben recibir una educación distinta a violencia y así poco a poco se conseguirá que la mentalidad de guerra se acabe y los países consigan superar su sino de subdesarrollo. Hay que proveer para el futuro de la humanidad.