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  • Debora de Sousa Ribeiro es mi nombre, he nacido en Ghana hace 21 años. Trabajo como voluntaria en la ONGD REMAR. Mis padres han formado matrimonio al rehabilitarse anteriormente de las drogas en Portugal, sus vidas fueron transformadas y recibieron una carga muy grande por el continente Africano, luego de irse de misioneros donde se enamoraron y siguieron su llamado ministerial en Ghana, y luego Costa de Marfil que es el sitio donde hoy en día siguen llevando la responsabilidad de dirigir tiendas solidarias, comedores sociales, casas de acogida para personas marginadas, asistencia en carceles, y hogares de niños, junto con mis cuatro hermanos. También he tenido la posibilidad de estar por tres meses en Burkina Faso, en un hogar de niños con HIV +, ayudándoles en su diario vivir. En la actualidad mi voluntariado lo llevo en España, Madrid. Pero toda mi vida he tenido contacto con personas del tercer mundo, como en Costa de Marfil, donde he sufrido el padecer tres guerras. En la cual, la ultima a mis 13 años he vivido en mi colegio un grave tiroteo, junto con una de mis hermanas y tres niños de Remar. En una mañana de febrero del 2011, estábamos en clase de deporte, y las madres de mis compañeros comenzaron a venir por ellos, de repente escuchamos los primeros tiros, tuvimos mucho miedo, gritábamos y en mi desesperación solo pensé en Maria, mi hermana menor. Estaba sola en clase, entre allí y solo dije: "quédate debajo de la mesa, que iré por las otras niñas", ella espero por mi sin moverse. Todos los demás alumnos fueron donde mis profesores les indicaban. Pero yo entendía muy bien lo que estaba pasando. Se sabia que ese día podría ser un día de manifestación. Lleve a las niñas del hogar donde deje a mi hermana. Solo se me ocurrió escondernos bajo la mesa todas juntas. Y fue entonces que le he pedido a Dios que intervenga en esta situación. El miedo, el terror de que vean que somos blancas y nos maten por ello, me hizo confiar plenamente en que Dios estaba allí con nosotras. Enseguida, El contesto. Esperamos un momento e intentamos irnos. Camino de salida, vemos a hombres armados de espaldas. Y aprovechamos la oportunidad de salir del establecimiento, sin que nos vean. No se como sucedió, ni en que momento cruzamos la puerta, pero puedo ahora mismo recordarme cargar una de las niñas en mis brazos, y ver a Maria con otra, y la pequeña que quedaba seguirnos; sin preguntar nada. Dimos a una de las calles principales, donde es muy transitada. Pero esa mañana, no había nadie, las personas se refugiaban en sus casas y no encontrábamos quien nos pueda ayudar. Pero cuando estaba bajo la mesa, he tenido la experiencia de confiar plenamente en que Dios nos iba a sacar de allí con vida. Porque días antes, Dios hablo a mi madre Zau y le dijo: "SIN EMBARGO NINGUNO DE NUESTROS PELOS IBAN A SER TOCADOS". Yo he creído, y esa promesa se hizo verdad. Porque en esa calle desértica, vimos llegar un coche de Remar. Era uno de los chicos que trabaja con mi padre, que nos llevo a casa. Luego nos hemos enterado, que muchos niños de mi colegio esa mañana habían muerto. "Pasan los anos y hoy al verme en otro país, recuerdo ese momento, como otros mas, y pensando en la realidad de los niños que viven en Costa de Marfil, que han perdido a sus familias en las guerras, y muchos otros huérfanos, me veo en el deber de poder ayudarles, junto con todas las personas que eligen cambiar, con la ayuda De Dios, no solo la situación económica de estos países, sino que entregarles una oportunidad a desarrollarse moral, física y espiritualmente. Me gustaría decirle por ultimo que su ayuda llegara. Y podrá cambiar la vida de muchos niños, le invitamos a que sea parte de esta buena causa, y colabore con nosotros. Deseo ver un Africa diferente, donde el hambre, el abandono, el derecho de los niños de recibir educación, asistencia medica gratuita, la potabilidad de agua, y otras falencias sean historia vieja en poco tiempo con la ayuda de todos. Creemos en que Dios quiere cambiar realidades, y quiero invitarte a ser parte de esto. Te saludo desde Madrid. Dios te bendiga."
    Debora Ribeiro
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