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Remar SOS en Oradea, Rumanía, ayudando a devolver sonrisas

 

Hay cosas que no pueden faltar en la vida de un niño y son las sonrisas, la alegría, los juegos y las ganas de vivir.

La vida ha cambiado radicalmente para miles de niños ucranianos, de la noche a la mañana, han pasado de estar en un lugar seguro con sus familias, a despertar caminar lejos de sus hogares, algunos con sus padres, otros de la mano de un desconocido, avanzando sin saber qué pasó, con lo que un día fue su hogar y sin saber hacia dónde se dirigen

Esta es la realidad que deja en los niños la guerra, cientos de ellos, emigran de Ucrania y llegan acompañados por familiares o por personas generosas a los puntos de ayuda que REMAR SOS tiene en varios lugares en la frontera rumano-ucraniana, es allí donde además de dar ayuda, alimentación, un lugar donde descansar y reponer fuerzas, los voluntarios de REMAR, también luchan por devolver esas sonrisas y la alegría al corazón de los niños, buscando por todos los medios, formas de hacerles la vida más fácil.

Celebran cumpleaños, cantan, ríen, dan paseos por zonas donde pueden olvidar temporalmente toda la situación que enfrentan y disfrutan el momento, felices, jugando como cualquier pequeño y es que los niños tienen esa gracia especial que Dios les da, de vivir el presente y aprovechar esos momentos de alegría, en medio de tanto dolor y sufrimiento, momentos que quizás recordarán el resto de sus vidas.

Damos gracias a Dios por cada uno de nuestros voluntarios que cada día brindan un servicio de amor desinteresado, con el único deseo de ser facilitadores de ayuda, sembradores de sonrisas, sin cansarse de hacer el bien.