El cambio en nuestros hijos comienza por dejar que Dios transforme nuestra manera de pensar. Seamos ejemplo, vivamos con propósito y formemos familias con valores. A través del Programa PAN de REMAR, podemos extender ese cambio a muchos más niños.

Inspirados en principios ampliamente reconocidos sobre la efectividad familiar, y a la luz de la Palabra de Dios, durante las próximas semanas compartiremos 7 hábitos que pueden transformar tu hogar en un lugar de paz, propósito y unidad.

Antes de hablar de hábitos y acciones externas, tenemos que hablar de lo que está más profundo: nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestra manera de ver la vida.

Muchas veces, sin darnos cuenta, actuamos como lo hicieron nuestros padres, o como nos enseñaron las circunstancias de la vida. Respondemos con enojo, evitamos el diálogo, postergamos decisiones o simplemente “seguimos igual” porque creemos que “somos así y no podemos cambiar.”

Pero la Palabra de Dios nos dice algo muy diferente: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

Y también nos exhorta: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2

Esto significa que, con la ayuda del Espíritu Santo, podemos aprender o reaprender nuevas formas de vivir. No tenemos que repetir patrones negativos. No estamos condenados a reaccionar siempre igual. Dios puede transformar nuestro carácter, nuestros hábitos y nuestras relaciones.

Cada hábito comienza con una decisión interior

Antes de cambiar nuestra familia, necesitamos permitir que Dios cambie nuestro interior.

Antes de pedir cambios en nuestros hijos, debemos preguntarnos:

  • ¿Qué pensamientos me están limitando?
  • ¿Qué actitudes no alineadas con Cristo sigo manteniendo?
  • ¿Estoy dispuesto a aprender una nueva forma de ser padre o madre?

La buena noticia es que sí se puede.

HÁBITO 1 – SÉ PROACTIVO

Toma la iniciativa. Sé tú el ejemplo que tus hijos necesitan.

¿Qué significa ser proactivo?

Ser proactivo es elegir actuar en lugar de reaccionar. Es decidir con anticipación cómo quieres responder, vivir y guiar tu hogar, en lugar de dejarte llevar por las emociones, el estrés o las circunstancias.

Ser proactivo es vivir con propósito y no por impulso. Es tomar responsabilidad por nuestra vida, palabras y  testimonio como padre o madre. Nuestros hijos no necesitan perfección, necesitan dirección. Nuestros hijos están observando mucho más de lo que pensamos. Ellos aprenden no solo de lo que decimos, sino sobre todo de cómo vivimos.

Cuando ven que oramos en medio de la dificultad, que pedimos perdón cuando nos equivocamos, que tratamos a los demás con respeto… estamos sembrando valores eternos en su corazón.  Como padres, no podemos controlar todo lo que nuestros hijos van a enfrentar en la vida. Pero sí podemos modelar una forma de vivir proactiva, firme en la fe, confiada en Dios.

Ejemplo bíblico: Josué y su decisión firme

Uno de los grandes ejemplos de proactividad en la Biblia es Josué. Cuando el pueblo estaba dividido, dudando entre seguir a Dios o no, Josué tomó la iniciativa y declaró con convicción:  “Pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” Josué 24:15 Josué no esperó que los demás decidieran primero. Él lideró con fe.

Tú también puedes hacer lo mismo hoy en tu familia.

¿Reacción o decisión?

A veces caemos en la trampa de vivir reaccionando:

  • Gritamos porque estamos cansados.
  • Evitamos el diálogo porque no sabemos cómo abordarlo.
  • Decimos “ya no se puede hacer nada”, cuando en realidad sí se puede.

Es decir: “Con lo que tengo hoy, y con la ayuda de Dios, voy a dar el primer paso.”

No te canses de sembrar bien

“No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9

La semilla que siembras con tu ejemplo, tu oración, tu paciencia y tu constancia, dará fruto.

Tal vez no lo veas inmediatamente… pero tu familia lo notará.  Y tus hijos, un día, lo agradecerán.

Sé proactivo… también en favor de otros niños

Así como en casa podemos decidir actuar con fe y amor, también podemos extender ese espíritu proactivo a otros niños que hoy necesitan un impulso de esperanza.

En REMAR, a través del Programa de Apadrinamiento de Niños PAN, miles de niños reciben no solo alimento y refugio, sino también educación, valores y el amor de Dios.

Tú puedes ser parte activa de esa transformación. No esperes a tener todo resuelto. No postergues la compasión. Hoy es el día de dar ese paso.